Tras la Pista del CBY-3 «Loadmaster» de RANSA

Burnelli CBY-3 con los colores de RANSA. (Foto: Colección de Ed Coates)

A mediados de la década de los 40 iniciaba operaciones en Venezuela una aerolínea de carga llamada «Rutas Aéreas Nacionales, S.A.», mejor conocida como RANSA, la cual rápidamente se posicionó entre las mejores de aquél país. Fundada con menos de medio millón de Bolívares por el Capitán Carlos Abrahan Chávez y el señor Keath Michell, la incipiente empresa supo capitalizar la abundancia de aviones de transporte en el mercado norteamericano luego de la Segunda Guerra Mundial, logrando adquirir a muy buen precio no menos de un Douglas C-47, tres Douglas DC-3 e igual número de Curtiss C-46.

En 1946, a RANSA la catapultó la escasez de carne y otros productos que era necesario transportar por vía aérea hacia la capital venezolana. Existía entonces un organismo gubernamental llamado «Comisión Nacional de Abastecimiento» el cual contrató el C-47 que acaba de traer de Miami el Capitán Chávez, y que había sido bautizado con el muy patriótico nombre de «Venezuela.» De ahí en adelante, no sin sacrificios y con mucho trabajo, Chávez y su socio, se dedicaron a brazo partido a buscar clientes y expandirse no sólo como transportistas de carga sino también de pasajeros, aunque éste último servicio tuvo una importancia secundaria a lo largo de la historia de la empresa debido a la prominencia de otras líneas aéreas tales como Aeropostal y AVENSA. Poco después, RANSA daba empleo a 24 pilotos quienes realizaban entre 15 y 20 vuelos semanales, hacia varios destinos, tanto locales como internacionales.

Entre 1949 y 1962, RANSA acrecentó su flota, integrándose a la misma aeronaves tales como un Douglas DC-7CF, un Douglas DC-6A, cinco Boeing 377 y 26 Curtiss C-46, que se sumaron a los aviones adquiridos inicialmente. También cabe hacer notar que la empresa compró dos deHavilland DHC «Beaver» totalmente nuevos, con los cuales ofrecía servicios de taxi aéreo en el estado de Apure.

El aumento de la flota de RANSA también incluyó la compra de un rarísimo Burnelli – Cangargo CBY-3 «Loadmaster», un bimotor excepcional por su rarísimo diseño y excelentes prestaciones. De acuerdo a la documentación del fabricante, tal avión reunía todas las ventajas del Douglas DC-3, pero con la capacidad de carga del Curtiss C-46, algo que de ser cierto, era simplemente fantástico. Sin embargo, la adquisición del CBY-3 encerraba ciertas dificultades pues el avión era el único ejemplar de su tipo. Lamentablemente, la producción del CBY-3 se había visto envuelta en controversia, principalmente por su radical diseño, lo cual trajo como resultado que el proyecto nunca despegase.

En todo caso, el CBY-3 de RANSA fue registrado en Venezuela con la matrícula civil YV-C-ERC, luego de haber ostentado el registro norteamericano N17N. Equipado con dos motores Pratt Whitney R-1830 -iguales a los del Curtiss C-46- el avión era capaz de transportar 22 pasajeros o 10 mil kilos de carga, algo sin duda impresionante.

Sobre éste particular aeroplano, el capitán Guido Damiani, ex-piloto de RANSA, precisa lo siguiente: «Ese avión fue llevado a Miami por Vincent Burnelli y su piloto J. Fredericks. Se hizo un vuelo de demostración durante el cual tuvimos oportunidad de volarlo los siguientes pilotos: Arthur Jones, Angel Delgado, Albert Robinson, Felipe Grillo, Carlos Díaz Nurse y mí persona. Recuerdo que cuando lo voló Robinson, él trató de efectuar una pérdida a unos siete mil pies en el área de Sands -al sudeste de Key Biscayne- pero el avión se desplomó y no logramos recuperarlo sino hasta los 1,500 pies; aquello fue una caída que pasó la vertical y, por supuesto, el lastre -tambores de 55 galones, llenos de agua- se desprendió, y por poco nos aplasta a todos. Obviamente, hasta allí llegó la demostración.»

El Capitán Damiani agrega: «Al día siguiente Burnelli, Fredericks y Delgado volaron el avión a Maiquetía con el fin de iniciar su certificación y poder así empezar a cubrir rutas locales. Al final, el Ministerio de Comunicaciones lo certificó para 3,500 kilogramos de carga únicamente y esto, obviamente, no era financieramente productivo. Poco después se llevaron el avión de regreso a Miami y eso fue lo último que supe de él.»

Actualmente, el CBY-3 se hallan en el Museo de Aviación de New England, en Connecticut, Estados Unidos, donde se están haciendo grandes esfuerzos para restaurarlo.

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